• 608 658 398
  • contacto@gedautoseguros.com

Blog

Últimas noticias

5 razones para revisar tu seguro de vida

Contrataste un seguro de vida hace años. ¿Tu vida sigue siendo la misma?

Hay seguros que contratamos y revisamos con cierta frecuencia. Con el seguro de vida ocurre muchas veces lo contrario. Se contrata en un momento determinado —al comprar una vivienda, formar una familia o porque queremos proteger a quienes dependen económicamente de nosotros— y después pueden pasar años sin volver a abrir la póliza.

Mientras tanto, nuestra vida continúa. Nacen hijos, cambian nuestros ingresos, compramos una casa, amortizamos parte de la hipoteca, nos separamos, volvemos a formar una familia o asumimos nuevas responsabilidades económicas.

El seguro, sin embargo, puede seguir exactamente igual.

Y ese es el problema: un seguro de vida que era adecuado hace diez años no tiene por qué ser el seguro que necesitas hoy.

La Ley de Contrato de Seguro establece que el seguro de vida puede prever el pago al beneficiario de un capital, una renta u otras prestaciones acordadas cuando se produce el evento previsto en el contrato. Por eso no basta con tener una póliza: importa especialmente qué prestación hemos contratado y quién debe recibirla.

Caso cotidiano

A mi hermano le ocurrió algo muy sencillo. Revisando varios seguros que llevaba años pagando apareció su póliza de vida. La había contratado en una etapa completamente diferente: otra situación familiar, una hipoteca mucho mayor y unas necesidades económicas que poco tenían que ver con las actuales. La póliza no estaba necesariamente mal. Lo que había cambiado era su vida. Y esa es probablemente la mejor razón para revisar periódicamente un seguro de vida. No esperar a que haya un problema para descubrir qué capital contratamos hace años o quién figura como beneficiario.

1. Tu familia ha cambiado

Tener un hijo es probablemente uno de los ejemplos más claros, pero no es el único. Un matrimonio, una separación, una nueva pareja, nuevos hijos o cualquier cambio importante en la estructura familiar pueden modificar completamente las necesidades de protección.

Además, en el seguro de vida los beneficiarios tienen una importancia especial. La Ley de Contrato de Seguro permite al tomador designar beneficiarios y, con carácter general, modificar posteriormente esa designación sin necesidad del consentimiento de la aseguradora, salvo determinadas situaciones como haber renunciado expresamente y por escrito a la facultad de revocación. La designación puede realizarse en la póliza, mediante comunicación escrita posterior a la aseguradora o en testamento.

Por eso merece la pena hacerse una pregunta muy sencilla: ¿Las personas que figuran hoy en mi seguro son realmente las personas a las que quiero proteger?

2. Tus ingresos han cambiado

Imaginemos que contrataste el seguro cuando tus ingresos eran considerablemente menores. Desde entonces tu familia puede haber aumentado su nivel de vida, asumir mayores gastos mensuales o depender más de tus ingresos. También puede haber ocurrido lo contrario: algunas cargas económicas han desaparecido y la situación patrimonial es ahora diferente. El capital asegurado debería analizarse teniendo en cuenta qué impacto económico tendría realmente nuestra ausencia sobre las personas que queremos proteger. No existe una cantidad universal que sirva para todas las familias. Hay que estudiar cada caso.

3. Has comprado una vivienda o tu hipoteca ha cambiado

Comprar una vivienda suele modificar de forma importante nuestras responsabilidades económicas. Una hipoteca puede convertirse en una de las principales cargas que quedarían pendientes si faltara uno de los ingresos familiares. Pero tampoco debemos cometer el error contrario: contratar una determinada protección vinculada a una deuda y no volver a revisarla nunca. Puede que hayan pasado diez o quince años y el capital pendiente sea ahora muy diferente. La pregunta correcta no es únicamente: “¿Cuánto debo de hipoteca?” También debemos preguntarnos: “¿Qué necesitaría económicamente mi familia si mañana faltaran mis ingresos?” Porque proteger a una familia puede implicar mucho más que cancelar una deuda.

4. No recuerdas quién es el beneficiario

Este punto merece una revisión por sí solo. En un seguro de vida, el beneficiario es quien tendrá derecho a recibir la prestación en los términos del contrato. Y aquí existen reglas legales que muchas personas desconocen. Por ejemplo, cuando se designa genéricamente al cónyuge, la Ley considera beneficiario a quien tenga esa condición en el momento del fallecimiento. También establece reglas específicas para designaciones genéricas como hijos o herederos.

Además, si existen varios beneficiarios, salvo que se haya establecido otra cosa, la prestación se distribuye por partes iguales; cuando la designación corresponde a herederos, la distribución se realiza proporcionalmente a su cuota hereditaria salvo pacto en contrario. Esto demuestra por qué no conviene quedarse simplemente con el recuerdo de “creo que puse a mi familia”Hay que comprobar qué dice realmente la póliza.

5. Hace años que nadie revisa tu póliza

Quizá esta sea la razón más sencilla de todas. Si no recuerdas:

  • cuánto capital tienes contratado;
  • quiénes son tus beneficiarios;
  • qué situaciones están cubiertas;
  • qué garantías adicionales existen;
  • cuánto estás pagando;
  • o por qué contrataste exactamente esa cantidad...

ya tienes una buena razón para revisar el seguro.

No significa necesariamente que tengas que cambiarlo. Puede que después de revisarlo comprobemos que continúa adaptándose perfectamente a tus necesidades. Pero también podemos descubrir que estás pagando por una protección que ya no responde a tu situación actual o que el capital que contrataste hace años se ha quedado corto.

¿Cuánto debería asegurar?

No existe una respuesta idéntica para todo el mundo. Para valorar un capital adecuado podemos analizar, entre otros factores:

Ingresos familiares.
Personas económicamente dependientes.
Hipoteca y otras deudas.
Gastos habituales del hogar.
Ahorros y patrimonio disponible.
Necesidades futuras de los hijos.
Otros seguros o prestaciones existentes.

El objetivo no debería ser elegir una cifra porque “es la habitual”. El objetivo es determinar qué impacto económico queremos cubrir.

¿Qué deberías comprobar hoy en tu seguro de vida?

Coge tu póliza y busca al menos estas cinco cosas:

  1. Capital asegurado: cuánto recibirían los beneficiarios en cada supuesto contratado.
  2. Beneficiarios: quién figura realmente y cómo está realizada la designación.
  3. Garantías: qué situaciones contempla la póliza además del fallecimiento, si las hubiera.
  4. Exclusiones y condiciones: cuándo opera la protección y cuáles son sus límites.
  5. Prima: cuánto estás pagando actualmente por esa protección.

Después compara esos datos con tu situación actual. Ahí empieza la verdadera revisión.

Errores que debes evitar

El principal es pensar que “como ya tengo un seguro de vida, este tema está solucionado”. También conviene evitar elegir el capital únicamente por el importe de la hipoteca, no revisar los beneficiarios después de cambios familiares importantes, desconocer las garantías contratadas o reducir la decisión únicamente a comparar precios. Dos seguros que cuestan parecido pueden ofrecer protecciones diferentes. Y dos personas de la misma edad pueden necesitar capitales completamente distintos.

¿Sabías que...?

El beneficiario de un seguro de vida no tiene por qué coincidir necesariamente con quien finalmente herede tus bienes. La Ley establece que la prestación debe entregarse al beneficiario designado en cumplimiento del contrato, incluso frente a reclamaciones de herederos legítimos y acreedores del tomador, sin perjuicio de determinadas excepciones previstas legalmente. Además, la propia ley establece reglas específicas para las designaciones de hijos, herederos y cónyuge.  Por eso revisar la cláusula de beneficiarios no es un detalle administrativo.

Es una de las partes más importantes del seguro.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debería revisar mi seguro de vida?

No existe un plazo universal obligatorio para hacer una revisión personal de necesidades. Una buena práctica es hacerlo cuando se produce un cambio económico o familiar importante y periódicamente aunque aparentemente nada haya cambiado.

¿Puedo cambiar los beneficiarios?

Con carácter general, sí. La Ley permite al tomador designarlos y modificar la designación sin consentimiento de la aseguradora, mientras conserve esa facultad. Existen excepciones, por lo que debe comprobarse el contrato concreto.

¿Tener más hipoteca significa que necesito más seguro?

La deuda es uno de los factores que pueden tenerse en cuenta, pero no el único. También debemos valorar ingresos, personas dependientes, patrimonio y necesidades futuras.

¿Y si termino de pagar la hipoteca?

Es un momento especialmente interesante para revisar la póliza. Que desaparezca la deuda no significa necesariamente que deje de existir la necesidad de proteger económicamente a la familia.

¿Tengo que cambiar de seguro después de revisarlo?

No. Revisar no significa cambiar. Significa comprobar si lo que tienes contratado sigue respondiendo a lo que necesitas.

Solo recuerda una cosa

Tu seguro de vida debería evolucionar cuando evoluciona tu vida. La póliza que contrataste hace años puede seguir siendo adecuada. O puede haberse quedado atrás mientras tu familia, tus ingresos y tus responsabilidades cambiaban. La única forma de saberlo es revisarla.

¿Por qué es importante conocer esto?

Porque un seguro de vida no se contrata pensando únicamente en nosotros. Se contrata pensando en qué ocurriría económicamente con las personas que queremos proteger si un día faltamos. Y precisamente por eso merece más atención que contratarlo una vez y dejarlo olvidado durante años.

También te puede interesar

Fuentes oficiales

  • BOE — Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro. Seguro sobre la vida, artículos 83 a 88. BOE

Nota importante: las garantías, capitales, primas, exclusiones y condiciones dependen de cada póliza. Las necesidades de protección deben analizarse individualmente.

Kit Digital. Logo EU
Kit Digital. Gobierno de España
Kit Digital. Logo Red.es
Kit Digital. Logo TR
Kit Digital. Logo kit